En 2011, la entonces ministra de Defensa Carme Chacón celebró el último de los grandes desfiles militares que caracterizaron la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Los 2,8 millones de euros invertidos marcaron el final de una época, durante la cual se creó la Unidad Militar de Emergencias (UME) y se firmaron muchos de los PEAs, programas de compra de armamento que endeudarán a España, al menos, hasta 2030. Según la información oficial, participaron unos 3.000 efectivos, 147 vehículos y 55 aeronaves.
El año 2012, ya con Mariano Rajoy al mando, marcó el inicio de los desfiles low cost. La inversión se redujo al máximo: se suprimieron todos los vehículos menos los que usan los veteranos para desfilar, así como la totalidad del desfile aéreo. Solo se salvó la Patrulla Águila, que pintó la bandera española sobre el cielo de la capital.El grueso de la parada militar la hicieron soldados a pie, a la postre los que más adelante sufrirían en sus condiciones laborales los recortes de presupuesto para hacer menos llamativo el gasto de armamento, aunque eso ya es otra historia.
Defensa asegura que el aumento de efectivos para el desfile no tiene nada que ver con la situación en Catalunya aunque es el mayor de toda la era RajoyLos actos de la fiesta nacional de 2012 costaron, según el Ministerio, menos de un millón de euros. Igual que los de 2013, 2014, 2015 y 2016: en todos ellos, Defensa comunicó gastos siempre en torno a los 800.000 euros.
Sin embargo, para el de 2017 la ministra María Dolores de Cospedal ha preparado un cambio de tendencia. Pese a que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Fernando Alejandre, afirmó que la situación en Catalunya no ha influido en la planificación del desfile, lo cierto es que las cifras de 2017 se parecen más a las del último año de Zapatero que al primero de Rajoy: 3.900 soldados, 84 vehículos y 74 aeronaves.




Detalle del sable de un integrante del cuerpo de la Guardia Real, durante el desfile del Día de la Fiesta Nacional. EFE/Víctor Lerena


Casi un millar de soldados más que en 2016, la participación de la Policía por primera vez en 30 años, así como casi 40 vehículos y dos decenas de aeronaves (en el caso del desfile aéreo, el aumento será casi del 100%, ya que la lluvia lo impidió casi en su totalidad el año pasado). También habrá más gradas gracias al cambio de ubicación, favoreciendo la concentración de gente junto al rey. Al desfile se sumarán más de un centenar de actos militares por todo el Estado, incluidas seis juras de bandera para civiles.
Defensa no ha comunicado el coste total de los actos de la fiesta nacional de 2017. No obstante, el general Alexandre sí adelantó el gasto previsto para el desfile: 420.000 euros. El Jemad adelantó que se trataba de una cifra provisional, pero ésta es apenas superior a la que Defensa comunicó en 2016. ¿Quién paga entonces el aumento de efectivos?
El veto informativo del Ministerio de Defensa

Este medio ha intentado contrastar los datos ofrecidos por Alexandre con el Ministerio de Defensa. Al no recibir respuesta, Público ha contactado con el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), que ha aceptado la solicitud de información. En una breve conversación telefónica, un portavoz de la institución ha comunicado que, tal y como comunicó Alexandre, "no hay un incremento notable" en los gastos del desfile, puesto que aspectos como el aumento de las gradas (que otros años han costado 250.000 euros), los agentes de Policía participantes o la compañía de gendarmes franceses invitados este año "no son competencia de los Ejércitos".
Defensa ha evitado que el Estado Mayor facilitara un desglose de los gastos del desfile de 2017Sin embargo, el Ministerio de Defensa ha vetado la explicación oficial del EMAD. Cuando Público ha vuelto a contactar con la institución militar, esta ha comunicado que el departamento de Cospedal ha reclamado la autoridad informativa de los aspectos referentes al desfile y la fiesta nacional, imponiendo un embargo hasta el viernes ante las preguntas de este medio.
En cualquier caso, la estrategia de comunicar gastos inferiores a los reales aprovechando partidas de gastos fuera de su competencia es más que habitual en el Ministerio. Así ocurre, por ejemplo, con las subvenciones a la I+D militar, que no paga Defensa sino Industria; con las misiones militares en el extranjero, que no paga Defensa sino el Fondo de contingencias (un capital especial reservado para imprevistos presupuestarios) o la ingente factura de la deuda de armamento, que hasta 2017 no pagaba Defensa sino un crédito extraordinario que el Gobierno pedía todos los años en agosto.
Una práctica que la nueva ministra demuestra poca voluntad de cambiar: a pesar de que Cospedal hizo propósito de enmienda (gracias al empujón del Tribunal Constitucional) con el pago de las armas al incluirlas en el presupuesto oficial y aumentar este un 30%, en julio, prácticamente a mitad del ejercicio, el Ministerio ya lo había sobrepasado en 1.000 millones de euros. Aunque el Ejército insiste en que Catalunya no tiene nada que ver en la organización de los actos del 12-O, de momento la voluntad de hacer una demostración de fuerza en torno al rey, los militares, la Guardia Civil y la Policía pesa más que la transparencia presupuestaria democrática.